4 de Noviembre, 2007
benjamin ramon, panama
|
y porque llovía con ganas
llueve a cántaros
mientras huye la tarde
y yo espero a que además
escampe.
digo además
porque también te espero
porque también te necesito
porque también te veo
entre los árboles brumosos del parque
tras los ventanales empañados
mientras leo el último libro de Sergi Pámies
y te recuerdo
intacta
hace 40 días y 40 noches.
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 8:21, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
www.panamaprofundo.org
|
INTERNACIONAL Realidad de América Latina y el Caribe
Comunicación, movimientos y políticas públicas. (Eduardo Tamayo G. & Gissela A. Caicedo A.)
El treinta aniversario de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) fue el motivo propicio para analizar en Quito los temas relacionados con la comunicación, los movimientos sociales y las políticas públicas de comunicación. La irrupción de los movimientos sociales como actores en el escenario público de América Latina y el Caribe, y el contexto de cambios políticos que vive la región, están conduciendo a una revalorización de la comunicación por parte de tales movimientos, y a la renovación de las demandas por su democratización.
Ecología
La cuenta regresiva para el granero del mundo. (Graciela Cristina Gómez)
En el mes de septiembre se festejó en Esperanza, Santa Fe, el Día Nacional del Agricultor. La actividad fue organizada por INTA, Codetea, la Sociedad Rural y la Municipalidad. El Ing. Héctor Huergo, Director de Clarín Rural, en la rueda de prensa previa a la realización de la charla dijo: “La temperatura del planeta aumenta debido al aumento de gases de efecto invernadero por lo que se adoptan medidas y dentro de esas medidas el impulso a los biocombustibles. A la Argentina esto le ha venido como anillo al dedo” “este partido lo ganamos 4 a 0 y aún no salimos a la cancha a jugarlo”.
Deuda externa
Demasiadas deudas ilegítimas. (Veronique Kiese)
Los países del sur cuestionan su deuda externa. Un ejemplo es Ecuador que ha ideado una auditoría oficial. Ricardo Patiño, ministro ecuatoriano responsable de la auditoría de la deuda, estuvo hace poco en Bruselas para participar, en el Senado, en el seminario “Derecho internacional y deuda” organizado por el Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM). El gobierno del presidente Correa creó en el pasado mes de julio una comisión para la auditoría integral de la deuda. ¿Cuál es la importancia actual de la deuda de Ecuador?
Guerra y militarismo
Guerra de amenazas y juego de intereses en un doble escenario. (Antonio Cuesta)
La iniciativa militar de Ankara contra las bases del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el norte de Iraq es sólo la parte visible de un problema que abarca otras cuestiones cruciales para el futuro de la zona. Analizando la avalancha de artículos publicados en estos días con motivo de la iniciativa militar de Turquía contra el norte de Iraq, resulta sorprendente que la mayoría de ellos se deslicen simplemente entre la propaganda militar y las declaraciones públicas de los líderes políticos turcos y kurdos. Adoptando muchos de ellos una actitud
Boletín: Panamá Profundo Para suscribirse: suscripcion@panamaprofundo.org
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 8:12, Categoría: web
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
jose maria pallaoro, argentina
Sibelius
un piano en el aire de la casa
la música quema la leña brillante de la estufa
sentados cada uno de nosotros invoca a su dios o no dios
unidos en la ceremonia
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 8:05, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
jose maria pallaoro, argentina
|
City Bell, Buenos Aires, Argentina José María Pallaoro nació el 28 de febrero de 1959 en La Plata, Argentina. Vive en City Bell. Cursó estudios de Castellano, Literatura y Latín. Como difusor cultural de poesía, música y literatura realizó en diferentes FM los programas: La máquina del tiempo, En la vereda del sol, Mariposas de madera y La talita. Es director de la revista de poesía el espiniyo y editor de Libros de la talita dorada. Como escritor publicó plaquetas, cuadernos y tres libros de poemas: El viaje circular (1998), Pájaros cubiertos de ceniza (1999) y Son dos los que danzan (2005). Junto al poeta Néstor Mux seleccionó los textos de la antología Naranjos de fascinante música: poesía contemporánea de amor en La Plata, 2003, que reúne a 34 autores de la ciudad de las diagonales desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente.http://josemariapallaoro.blogspot.com/
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 8:04, Categoría: bios
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
Huang Di: el emperador amarillo, 13
|
En el estado de Zheng había un shen wu (adivino genial), venido de Qi, que se llamaba Ji Xian. Preveía la muerte y la vida, la aparición y la desaparición, la felicidad y la desgracia, la longevidad y la brevedad de las vidas. Predecía las fechas (año, mes, semana y día) de los acontecimientos con la exactitud de un espíritu.
Las gentes de Zheng le evitaban cuando le veían venir. Lie zi fue a verlo y quedó como embriagado por aquel hombre. Regresó y dijo a Hu Qiu zi: "Antes tenía vuestra doctrina (dao) como la más perfecta, pero ahora he encontrado otra más perfecta aún".
Hu zi le dijo: "Yo te he enseñado del dao la letra, pero no la escencia. ¿Pensabas haber alcanzado el dao? Tus conocimientos son como el huevo de las gallinas sin gallo. Tú te has enfrentado con el mundo lleno de confianza y porque creías poseer el dao; y eso es lo que ha permitido que ese hombre te conociera a fondo. Tráelo contigo, a ver si puede conocerme a mí."
Al día siguiente Lie zi se presentó ante Hu zi con el adivino. Al salir, este dijo a Lie zi: "¡Ay! Tu maestro está al borde de la muerte. A lo sumo vivirá unos días. He visto en él algo extraño; he visto 'cenizas húmedas' (cal muerta)".
Lie zi entró, bañado en lágrimas, y se lo contó a Hu zi. Éste le dijo: "Acabo de mostrarme ante él bajo la imagen de la tierra, inmóvil, inerte; sólo ha podido ver en mí una paralización del mecanismo vital (de ji). Tráele otra vez."
Al día siguiente volvió ante Hu zi con el adivino. Éste dijo a Lie zi al salir: "Ha sido una suerte para tu maestro el encontrarse conmigo; hoy está mejor. Vivirá: la paralización ha desaparecido."
Lie zi entró a decírselo a Hu zi. Éste le explicó: "Esta vez me he mostrado ante él bajo la imagen del cielo, sin ningún interés por la fama y las riquezas. La energía vital subía desde mis talones con toda fuidez; sólo ha podido ver la buena disposición de mi mecanismo vital. Tráele una vez más."
Al día siguiente volvió a ver a Hu zi con el adivino, quien dijo al salir: "A tu maestro le faltaba hoy concentración; no he podido examinarle bien. Que trate de concentrarse y volveré a examinarle." Lie zi entró a comunicárselo a Hu zi. Éste le dijo: Esta vez me he presentado ante él como tai chong (vacío supremo), en el que la ausencia de señales es completa. Sólo ha podido vislumbrar el equilibrio de mi mecanismo vital (qi ji). Hay abismos formados por aguas removidas por una ballena; abismos por aguas tranquilas; abismos por aguas que fluyen sin cesar; abismos formados por aguas desbordadas; abismos formados por aguas fértiles; abismos por aguas que discurren oblicuamente; abismos por aguas estancadas; abismos formados por aguas que riegan una zona pantanosa; abismos formados por aguas grasas. Esas son las nueve clases de abismos. Vuelve otra vez con él.
Al día siguiente se presentó con el adivino. Éste, nada más entrar, se marchó descompuesto. Hu zi le dijo: "Síguele". Lie zi le siguió, pero no logró alcanzarle; volvió a informar a Hu zi: "Ha desaparecido sin dejar rastros; no he podido alcanzarlo. "
Hu zi le explicó: "Acabo de mostrarme ante él sin haber salido aún de mi orígen (identificado con mi principio); me he presentado en mi vacío, como algo indefinible, de modo que el no podía saber qué era lo que tenía delante. Me he limitado a imitar a las hierbas que se curvan al viento y al discurrir de las olas. Eso es lo que le ha hecho huir.
Después de esto, Lie zi regresó a su hogar convencido de que aún no había aprendido nada de su maestro. No emprendió nada en tres años; hacía la comida para su mujer y daba de comer a los cerdos como si fueran personas. Se despreocupó de los asuntos mundanos. Consiguió que la gema esculpida retornara a su original estado bruto; su cuerpo era como un bloque que se yergue solitario. En medio de la agitación circundante, permanecía impenetrable. Conservó su unidad original hasta el fin de su vida.
Huang Di: el emperador amarillo, 13 Lie Zi, El libro de la perfecta vacuidad
Ignoria http://bibliotecaignoria.blogspot.com/ Patricia Damiano - Isaías Garde
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 8:00, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
carmen conde, españa
Esta semana la Biblioteca Vitual Miguel de Cervantes incorporó a su cátalogo una página web dedicada a la escritora española Carmen Conde (Cartagena, Murcia, 1907), la primera mujer que ingresó en la Real Academia Española.
Carmen Conde Brocal
Yo me pregunto adónde me llevas. Ni por qué. Ni para que. ¿Tú quieres caminar?, pues yo te sigo.
Las terrazas tienen agilidad de palomas, y como ellas, unas alas finas con el vértice en el agua. Así que la luna se baña en estas piscinas aéreas, los tejados sonríen con los labios rizados de sus tejas.
Llevo luceros, luceros, en la mano derecha. ¡Y llevo estrellas, estrellas, en la mano izquierda! Dime, hombre de todas las noches de luna, ¿qué mano vas a besarme?
Una esquina al viento de los molinos que andan. Otra, al campo que tenía un horizonte rosa y sol. Las otras dos esquinas, atadas a los árboles de las sendas como dos perros blancos... Todas las tardes se sentaba en una de las cuatro esquinas.
Sur. A las tres letritas azules pintadas ondulando en los mapas, dirigieron las veletas su persistente latido.
¿Por qué, cuando te vas, no te quedas en el cielo?
De la cándida tarde se desprendieron las campanas... ¡Vuelo ancho de las ventanas con luna! ¡Cómo se entraba a la noche honda del verano, todo quemado en ponientes de fragua!
Bajaban los borreguitos muy rizados de viento, cándidos y sonreídos, por la ladera florecida de sol. ¡Qué dulces, las esquilas de estrella y las cabecitas de agua! Latían los luceros alegrando el praderío del cielo.
Del faro rojo, al faro verde. Del faro verde, al faro rojo. ¡He abierto la madrugada, caminando de faro a faro!
La noche estaba quieta, prendida a las veletas de las torres. Y la calle estaba muda, sola... ¡Un caballo negro la cruzó galopando! Yo no sabía que la calle era de cristal.
Dos a dos. ¡Fila de lazos verdes y rojos! ¡Qué agua tan fresca, tan llena de quietudes, tan sobresaltada de cristales bebimos todas! Con aquella niña delgada -lluvia en el huerto-, partí mi pan y mis cerezas.
Las mañanas, redondas y luminosas, ven a las muchachas de la huerta camino de la fuente... La campana del cántaro a la cabeza. Los brazos, sujetando el cielo.
Por horizonte -¡aún!-, la ventana del puerto. Al fondo, en los cristales altos, el mar. En los cristales bajos; el mar. Y siempre -¡todavía!-, un barco anclado en la ventana.
¡Yo seré de viento, de llama, de agua! ¿Qué primavera, qué incendio, qué río me ceñirán mejor que tú?
Marina de velas del campo. Recién abierta la tarde, ¡qué brisa pura en las cordilleras del cielo!
¡Carrera de terrazas en la pista grande del cielo! Ganará la mía. Es la más ligera.
En este caminito del agua, ¡qué tibia el ala roja y verde de la luz!
Mi corazón irguió sus lirios y detuvo a los vientos que venían en grandes barcas. Quedó un aro fresco flotando en el cielo.
Las campanas se besan antes del sueño, y todas las esquinas de las casas de campo huelen a cielo, porque dejan asomar, de cuando en cuando, un lucero.
Sienes frescas de almendro, apoyadas en mis sienes como dos pájaros que cantan.
Molino de mi campo, siempre puro. Girando, como una rosa entre los dedos de Dios.
Yo, tan delgada como un horizonte, voy por este camino. Cantando. ¡Al viento mis cabellos ondulados, mis cabellos de mapa! Llevo en las manos una rosa blanca llena de rocío. Soy esbelta, recóndita. Para llegar a mí hay que saltar cinco ríos y tres álamos.
¡Qué transparencia tiene la lluvia en el huerto! Recta, afilada, continua... El cielo está más bajo. Se respira el gran aliento del mar. ¡Recta, afilada, continua... qué transparencia tiene la lluvia en el huerto!
¿Por qué me has quitado tus manos, tanto y tan bien como acariciaban mi frente? Para que me quisieras otra vez, te regalaría un collar de islas, un sistema nervioso de horizontes. ¡Me abriría, para ti, todas las mañanas en tus labios!
Balsa, ventana del panorama, ¡qué gran viaje hago a las estrellas cuando me asomo a ti, con esta altura de sienes volcada en tu agua honda!
El agua que correrá en tus ríos, seré yo. El alba que abrirá las claraboyas de tu día, seré yo.
¿De dónde este vaso de silencio, y este frío, y esta emoción de distancia?
Me hice alta, alta... Caían, en hojas de lluvia, diminutas esquinas de soles. Crecieron hacia abajo las espigas de luz de la tormenta, y de mi corazón fluyeron las cándidas barcas del amanecer.
Se derramaron las campanas por el campo... Tenía la noche un gran hecho de sol en las eras.
Tracielo. Alta claridad del viento que nos lleva los ojos al valle.
Fluye mi camino al tuyo, como un arroyo a un pino. El cielo, que sostiene mi agua, es el mismo que tú has izado. Nos reclinaremos juntos, cuando los vientos lluevan desde Dios.
¿Me dejarás que descorra tus miradas? ¿Me acariciarás cuando mis labios se enciendan tras los montes?
EL lucero, al final de la tormenta, ha salido muy bien peinado, muy lavadito, con una gran sonrisa redonda en torno suyo.
¡Quiero despertarme en el hombro de la noche, cuando las estrellas se enciendan en las ventanas de las balsas!
Descalza estrella, descalza. Por el agua alta, yo quiero ir descalza. Por el cielo hondo, yo quiero ir descalza. Descalza, estrella, descalza.
Sol, Dios. Al mar, con brisas de gaviotas inmóviles, llevaremos esta alegría. Dios, sol.
¡Gira, molino! Yo soy tu cielo.
Si yo derramase todas mis geometrías en el agua, cinco navíos descubrirían islas submarinas con ruedas de peces y sirenas.
En la noche grande, arraigó el lucero. Ha girado el silencio y un viento leve juega con los pinares.
No, ¡no era el viento! Era yo.
Yo soy más fuerte que tú, porque me apoyo en ti.
La terraza se ha levantado con la agilidad de sus luceros y me lleva -¡nos lleva!- al mar.
Estaban cuajadas las almendras del mar. Finas ramas azules escalaban el cielo. Yo, recogía vientos y frutas.
Dormía, y el amanecer me saltaba de hombro a hombro. Río abajo, navegaba la luna. Los bergantines de la piar y las rosas del campo, se llenaron de aquella luz mía que era cual otra luz del cielo. Río abajo, mi corazón. ¡Yo estaba en los álamos, como el viento de la primavera!
Se abrió el paisaje, a todo viento, en la retina. El río, con sus cascabeles de aurora, me trajo la inquietud. Sentía en lo alto, como de mano con estrellas, los finos dedos de la luz atardecida.
¡Más alto el cielo, más alto! Quiero pasar entre la tarde y tus ojos.
Resbalaron estrellas, poliedros diminutos de fuego. ¡Estaba mi corazón en la lluvia, como una palma roja!
Me llevabas... En el agua inmóvil se agrandaban nuestras sombras entre los luceros. ¡Yo era tan ágil como la ventolina! ¡Asómate a mí, que soy una torre! ¡Asómate a mí; soy aquella palmera de tu huerto, que leía contigo! ¡Echa al aire mis campanas y mis palmas! Yo soy tu panorama.
Orilla I Qué gran ligereza tiene la tarde. Apenas insinuada, ya quiere apagar sus antorchas. Todo lleva un gran ritmo de velocidad. Aquí no hay ríos, ni pinos. En esta hora, todos los ríos y los pinos del mundo, corren hacia el ancho camino del mar. ¡Cómo se levantan las brisas para acompañarte!
II Ya no hay casas en la ribera. Sólo quedó esa, donde tú y yo juntamos las sienes. No están los arbolillos de la cuneta y el agua resbala, sin ellos, como una veta de luna caída del cuarto menguante. ¡Qué frescura tan dulce en esta marcha de todo! ¿Qué gran fragancia en esta soledad sellada!
III ¡Salta el cauce infantil y dame las manos! Seamos los arbolillos que se fueron. Quietos. Prendidos.
Círculo máximo I
Alrededor de mí, tú. Estás buscando un punto para clavarte a él. Acaso esto no sea posible. No porque yo no quiera ser inundada por ti, sino porque yo estoy lejana de todo. De puntillas sobre mi corazón. Ni me enteré del color que tomó el cielo cuando cantabas, ni del diámetro que tiene la distancia que me separa de Dios.
II Voy y vengo. Iré y vendré, Soy la pasajera inmóvil de tus ríos. Si no supieses nada de esta colina blanca crecida de mí, no podrías tomar impulso y saltarla. He ahí que tú naufragarías.
III Formada estoy por molinos, balsas, torres, palomas, rosas... En la rotación, lo primero se junta a lo último. Superposiciones simples. De la terraza a la luna, ¡cuántos kilómetros de estrellas!
IV Las esquinas llevaban lazos encarnados y verdes. Cuesta abajo, mis ojos... -¡Niña, cuidado con mis ojos que se me van al río! Cinco piedrecillas lisas, dan la impresión de una playa. De puntillas sobre mi corazón he desplegado el cielo. Dios está próximo. ¡Ya veo las banderitas de su pista!
V Mi luz recorre todo tu paisaje interior. Me veo en todo, tú hecha mil yos chiquititas: yo, sólo perfil. Yo, sólo frente. Yo, sólo hombros. Invado las galerías de tu silencio, descorro tus ventanas y sonrío... ¡Ríe tú, que mi sonrisa es toda la mañana descalza!
4 I Venían cuatro hombres por el altozano. Recios, enlutados, con una serenidad llena de sol. Hacia la izquierda, anchas balsas volcaban un cielo inquieto en la sombra.
II Cerca de la iglesia se pararon los cuatro. En la mañana, las cuatro figuras erguidas tomaron serenidad de piedra. «Qué hacemos», se interrogaban los ojos. Y uno, el más delgado, dijo desde muy lejos: «Subamos a la Torre». Subamos a la Torre. Subamos a la Torre. Subamos a la Torre. Y subieron a la Torre.
III La caja aérea de sonidos estaba callada. Ocho campanas grandes, muy grandes, repartidas en los ángulos -proas- de la Torre. Seis campanas pequeñas dispuestas sobre las grandes. Cuatro campanitas chicas sobre las pequeñas, y arriba de todo -banderín-, una campanilla alegre, brazo del semáforo sonoro. En el centro de la estancia un cilindro en espiral con las maromas que movían a las campanas.
IV Los cuatro hombres se pararon, uno tras otro, en los cuatro ángulos del recinto. Iban a dar las once. Puestas en marcha las campanas grandes, unos mazos de hierro golpeaban a las pequeñas; luego a las pequeñitas; por último, la campanilla saltaba descalza por el prado verde y fragante del cielo. ¡Qué júbilo el de la Torre, toda volada en giros locos, en aires dispersos, en palomas desbandadas! Cuando todo terminó, graves, trascendidas de los siglos de la huerta, cayeron las once campanadas del reloj. A la postrera, quedó un hondo, ronco vibrar en la Torre. Salió por las ventanas (¡de lejos la Torre era transparente!), y no reposó ni en el agua del río.
V Serios, lejanos, llenos de sol y de rumores, se asomaron los enlutados al balcón. La huerta corría por debajo como un alga enorme. Más allá, entre los ramos de nardos de la Iglesia, dormía el Segura. Arrancaban muchos caminos de entre los horizontes. Por ellos pasaban las campanas.
VI Bajaron. Y otra vez silenciosos y recios, se hallaron en el campo. Descorridas de brisa oscilaban las palmeras. Tres siempre. Llenos de fruta los árboles. Azules y moradas las cordilleras. A la sombra de una casa en cuyo escudo amenazaban dos hombrones de granito, reposaban unos bueyes. Ondulaban los trigos, mujeres blancas de cabellos negros, y los burrillos tiraban de las norias. ¡Álamos, río!
VII Los cuatro hombres, altos y enlutados, izaron sus cuatro sombreros planos.
Cuando llueva, a los charcos del patio echaremos un barco de papel.
En esta página se puede consultar otras muestras de su producción literaria. http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/carmenconde/pcuartonivel.jsp?conten=obra envio: Gabriel Pulecio Mariño- http://estafeta-gabrielpulecio.blogspot.com/
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 7:56, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
Cristóbal Colón - Carta a los Reyes Católicos (La Tierra de Gracia)
Partí en nombre de la Santísima Trinidad el miércoles 30 de mayo de 1498 de Sanlúcar de Barrameda y navegué a las Islas Madera por camino no acostumbrado, por evitar los perjuicios que me hubiera causado una armada francesa que me aguardaba cerca del cabo de San Vicente, y de allí a las Islas Canarias. De aquí partí con una nave y dos carabelas; envié los otros navíos directamente a la Isla Española, y yo navegué rumbo al Sur con propósito de llegar a la línea equinoccial, y de allí seguir al Poniente hasta que la Española quedase al Norte. Llegando a las islas de Cabo Verde (falso nombre, porque son tan secas que no vi en ellas cosa verde alguna) con toda la gente enferma, no osé detenerme en ellas y navegué al Sudoeste 480 millas, donde anocheciendo tenía la Estrella Polar en cinco grados. Allí me desamparó el viento y entré en una zona de calor y tan grande, que creí que se me quemarían los navíos y la gente. El desorden fue tal que no había persona que osase descender bajo cubierta a reparar las vasijas y víveres. Duró este calor ocho días, el primero de los cuales fue soleado y los siete siguientes de lluvia y nublados, que si hubiesen sido soleados como el primero creo que no hubiéramos podido escapar de manera alguna. Plugo a Nuestra Señora, al cabo de esos ocho días, darme buen viento de Levante y yo seguí al Poniente, mas no osé declinar hacia el Sur porque hallé grandísimo cambio en el cielo y las estrellas. Decidí, pues, mantener rumbo Oeste y navegar a la altura de Sierra Leona hasta donde había pensado encontrar tierra para reparar los navíos, remediar la escasez de víveres y tomar agua, que ya no tenía. Al cabo de diecisiete días en que Nuestro Señor me dio viento favorable, el martes 31 de julio, al mediodía, avistamos tierra. Yo la esperaba desde el lunes anterior y había mantenido el rumbo invariable hasta entonces, mas el martes, al salir el sol, careciendo ya de agua, decidí dirigirme a las islas de los caribes y tomé esa dirección. Como su Alta Majestad siempre ha usado de misericordia conmigo, por suerte subió un marinero a la gavia y vio al Poniente tres montañas juntas. Dijimos la Salve Regina y otras oraciones, y dimos todos muchas gracias a Nuestro Señor; después dejé el camino al Norte y me dirigí a tierra; llegué con el crepúsculo al cabo que llamé de la Galea [hoy cabo Galeote] después de haber bautizado a la isla con el nombre de Trinidad. Allí hubiera encontrado puerto de haber sido más hondo; había casas, gente y muy lindas tierras, tan hermosas y verdes como las huertas de Valencia en marzo. Pesóme cuando no pude entrar a puerto, y recorrí la costa hasta el extremo Oeste; navegadas cinco leguas hallé fondo y anclé las naves. Al día siguiente me di a la vela buscando puerto para reparar los navíos y tomar agua y víveres. Tomé una pipa de agua y con ella anduve hasta llegar al cabo; allí hallé abrigo del viento de Levante y buen fondo, donde mandé a echar el ancla, reparar los toneles y tomar agua y leña, y envié gente a tierra a descansar de tanto tiempo que andaban penando.
A esta punta la llamé del Arenal [hoy punta de Icacos] y allí se halló la tierra hollada de unos animales que tenían las patas como de cabra que, según parece, había en abundancia, aunque no se vio sino uno muerto. Al día siguiente vino del Oriente una gran canoa con 24 hombres, todos mancebos, muy ataviados y armados de arcos, flechas y escudos, de buena figura y no negros, sino más blancos que los otros que he visto en las Indias, de lindos gestos y hermosos cuerpos, con los cabellos cortados al uso de Castilla. Traían la cabeza atada con un pañuelo de algodón tejido a labores y colores tan finos, que yo creí eran de gasa. Traían otro de estos pañuelos ceñido a la cintura y se cubrían con él en lugar de taparrabo. Cuando llegó la canoa sus ocupantes hablaron de lejos, y ni yo ni otro alguno les entendimos, mas yo les mandaba a hacer señas de acercarse. En esto se pasaron más de dos horas; si se aproximaban un poco, luego se alejaban. Yo les hacía mostrar bacines y otras cosas que lucían enamorándolos para que viniesen; al cabo de buen rato se acercaron algo más de lo que hasta entonces habían hecho. Yo deseaba lograr información, y no teniendo ya cosa que mostrarles para atraerlos mandé subir un tamboril al castillo de popa para que tañesen, y unos mancebos para que danzasen, creyendo que se acercarían a ver la fiesta; mas cuando vieron tañer y danzar dejaron los remos y echaron mano a los arcos y los encordaron, embrazó cada uno su escudo y comenzaron a tirarnos flechas. Cesó el tañer y el danzar y mandé a sacar una ballesta; ellos me dejaron y se dirigieron a otra carabela y de golpe se fueron debajo de la popa. El piloto entró con ellos y dio un sayo y un bonete al que le pareció ser el principal de la canoa, concertando que iría a hablar con ellos a la playa. Éstos allá se fueron y le esperaron, pero como él no quiso ir sin mi licencia, al verlo venir con la barca a mi nave regresaron a la canoa y se fueron; nunca más los vi, ni a ellos ni a otros de esta isla. Cuando llegué a la punta del Arenal hallé una boca grande, de dos leguas de anchura de Poniente a Levante, que se abre entre la isla de Trinidad y la Tierra de Gracia; para pasar al Sur había que pasar unos hileros de corrientes que atravesaban la boca y traían un rugir muy grande; creí que sería un arrecife de bajos y peñas infranqueables. Detrás de ésta había otro hilero, y otro más, trayendo todos un rugir tan grande como las olas de la mar que van a romper y dar en peñas. Fondeé en dicha punta, fuera de la boca, y hallé que venía agua del Oriente hasta el Poniente con tanta furia como hace el Guadalquivir en tiempos de avenida, y esto continuó día y noche, tanto que creí que no podría volver atrás por la corriente ni ir adelante por los bajos. En la noche, ya muy tarde, estando a bordo de la nave oí un rugir muy terrible que venía del Sur hacia nosotros.
Me paré a mirar y vi que, levantando la mar de Poniente a Levante, venía una loma tan alta como la nave, y todavía venía hacia mí poco a poco; sobre ella venía un hilero de corriente rugiendo con gran estrépito, con aquella furia del rugir que dije me parecían ondas de la mar que daban en peñas. Aún hoy en día tengo el miedo en el cuerpo, pues creí me volcaría la nave cuando llegase bajo ella. Pasó la ola y llegó hasta la boca, donde se mantuvo por mucho tiempo.
Al día siguiente envíe la barca a sondear la boca y hallé que en el lugar más bajo tenía seis o siete brazas de fondo, y de continuo andaban aquellos hileros, unos por entrar y otros por salir. Plugo a Nuestro Señor darme buen viento y atravesé la boca hacia adentro, donde hallé tranquilidad. Por suerte se sacó agua del mar y la hallé dulce. Navegué hacia el Sur, hasta una sierra muy alta, distante unas 26 leguas de la punta del Arenal; allí habían dos cabos de tierra muy alta, el uno hacia el Oriente, perteneciendo a la isla de Trinidad, y el otro hacia Occidente, correspondiente a la Tierra de Gracia. Hallé una boca muy angosta [Boca Grande] más estrecha que la existente en la punta del Arenal con los mismos hileros y el mismo rugir fuerte del agua; como allá, la mar era dulce.
Hasta entonces yo no había logrado información de ninguna gente de estas tierras, y lo deseaba vivamente. Por tanto, navegué a lo largo de la costa hacia el Poniente; cuanto más andaba hallaba el agua de la mar más dulce y sabrosa. Navegando un gran trecho, llegué a un lugar cuyas tierras me parecieron labradas; allí fondeé y envié las barcas a tierra, donde hallaron que los habitantes se habían ido recientemente, y encontraron el monte cubierto de monos; regresaron, y considerando que ésta era tierra montuosa y que me parecía que hacia el Poniente las tierras eran más llanas y estarían más pobladas, mandé levar anclas y recorrí la costa hasta el cabo de la serranía, donde anclé en un río. Luego vino mucha gente, y me dijeron que llamaban a esta tierra Paria, y que hacia el Poniente estaba más poblado. Tomé cuatro de ellos y navegué hacia ese rumbo; andadas unas ocho leguas, más allá de una punta que llamé de la Aguja [punta de Alcatraces] hallé las tierras más hermosas del mundo, muy pobladas. Llegué allí una mañana, antes del mediodía, y por ver este verdor y esta hermosura acordé fondear y ver los pobladores, de los cuales algunos vinieron en canoas a rogarme, de parte de su rey, que descendiese a tierra. Cuando vieron que no hice caso de ellos vinieron a la nave en numerosas canoas, y muchos traían piezas de oro al cuello, y algunos, perlas atadas a sus brazos. Me alegró mucho verlas y procuré con empeño saber dónde las hallaban; me dijeron que allí y en la parte Norte de aquella tierra.
Quise detenerme, mas los víveres que traía, trigo, vino y carne para esta gente de acá, que obtuve en España con tanta fatiga, se me hubieran echado a perder. Por tanto, yo no buscaba sino llevar los bastimentos a lugar seguro y no detenerme en parte alguna. Procuré conseguir algunas perlas y envié las barcas a tierra. Esta gente es muy numerosa, toda muy bien parecida, del mismo color que los que vi, y muy tratable; la gente nuestra que fue a tierra los halló muy tratables, y fueron recibidos muy honrosamente. Dicen que luego que llegaron las barcas a tierra vinieron dos personajes principales con todo el pueblo; creen que el uno era el padre y el otro el hijo. Los llevaron a una casa muy grande hecha a dos aguas, no redonda como tiendas de campo cual son otras. Allí tenían muchas sillas donde los hicieron sentar y también ellos tomaron asiento, e hicieron traer pan, gran variedad de frutas y vino de muchas clases, blanco y tinto, aunque no de uvas; deben ser producidos de diversas frutas, así como de maíz, que es una simiente que hace una espiga como una mazorca, de la cual llevé yo allá y hay mucha en Castilla; parece que el que lo producía mejor lo tenía en alta estima y lo vendía en alto precio. Los hombres estaban todos juntos a un extremo de la mesa y las mujeres al otro. Recibieron ambas partes gran pena porque no podían entenderse, ellos para preguntar a los otros por nuestra patria, y los nuestros por saber de la de ellos. Después de haber comido en casa del más viejo los llevó el mozo a la suya, donde hicieron otro tanto. Más tarde los llevaron a las barcas en que vinieron a la nave. Yo levé anclas porque andaba muy de prisa por poner en lugar seguro los víveres que había obtenido con tanta fatiga, y que estaban deteriorándose, y también por remediarme a mí mismo, pues estaba enfermo de los ojos por falta de sueño; pues si bien es cierto que cuando fui a descubrir la Tierra Firme estuve treinta y tres días sin dormir y quedé algún tiempo sin vista, no se me dañaron tanto los ojos ni se me inyectaron de sangre, ni sufrí tantos dolores como ahora.
Esta gente, como ya dije, son todos de muy linda estatura, altos de cuerpo y de lindos gestos, de cabellos largos y lacios, y traen las cabezas atadas con unos pañuelos labrados, como ya dije, hermosos, que parecen de lejos de seda y gasa; traen otro más largo ceñido a manera de taparrabo, tanto los hombres como las mujeres. El color de esta gente es más blanco que otros que he visto en las Indias; todos traían al cuello algo a la usanza de esta tierra, y muchos traían piezas de oro bajo colgadas al cuello. Sus canoas son muy grandes y de mejor hechura que otras que he visto, y más livianas; en medio de cada una tienen un apartamento como cámara, en que vi andaban los principales con sus mujeres. Llamé a este lugar Jardines porque esto asemejan. Asiduamente procuré saber dónde cogían aquel oro, y todos me señalaban una tierra frente a ellos hacia el Poniente que era alta, mas no lejana. Pero todos me decían que no fuera, porque allá se comían a los hombres, de lo que deduje que sus habitantes eran caníbales y que serían como los caribes, mas después he pensado que pudiera ser que lo dijeran porque allí habían animales feroces. También les pregunté dónde cogían las perlas, y me señalaron el Poniente y el Norte, detrás de las tierras en que estábamos. No intenté comprobarlo por lo de los víveres, por la enfermedad de mis ojos y porque una nave grande que traigo no es apropiada para semejante hecho.
El tiempo transcurrido en tierra fue breve y se pasó todo en preguntas. Cuando los nuestros regresaron a los navíos, lo que sería al atardecer, levé anclas y navegué al Poniente, y así mismo al día siguiente, hasta que hallé que no habían más que tres brazas de fondo, creyendo yo todavía que ésta era una isla y que no podría salir al Norte; y así visto, envié una carabela ligera adelante a ver si había salida o si estaba cerrado. Así anduve mucho camino hasta un golfo grande, en el cual parecía que habían otros cuatro medianos, saliendo de uno de ellos un río grandísimo. Hallaron siempre cuatro brazas de fondo y el agua muy dulce, en cantidad tan grande como jamás antes vi. Quedé muy descontento cuando comprendí que no podía salir al Norte, al Sur ni al Poniente porque estaba cercado por todas partes de tierra; por tanto, levé anclas y torné atrás para salir al Norte por la boca que antes descubrí, sin poder regresar a la población que había visitado por causa de las corrientes, que me desviaron. En todo cabo hallaba el agua dulce y clara que me llevaba con fuerza al Oriente, hacia las dos bocas a que me he referido; entonces conjeturé que los hilos de la corriente y aquellas lomas que salían y entraban en estas bocas con aquel rugir tan fuerte era la pelea del agua dulce con la salada. La dulce empujaba a la otra para que no entrase, y la salada luchaba para que la otra no saliese. Conjeturé que allí donde están situadas las dos bocas en un tiempo hubo tierra continua que unía la isla de Trinidad con Tierra de Gracia, como podrán ver Vuestras Altezas del mapa que con ésta les envío. Salí por la boca del Norte y hallé que el agua dulce siempre vencía; cuando pasé, lo que hice a fuerza de viento, estando en una de aquellas lomas hallé en aquellos hilos de la parte de dentro el agua dulce, y en los de fuera, salada. ...
Yo siempre creí que la Tierra era esférica; las autoridades y las experiencias de Ptolomeo y todos los demás que han escrito sobre este tema daban y mostraban como ejemplo de ello los eclipses de luna y otras demostraciones que hacen de Oriente a Occidente, como el hecho de la elevación del Polo de Septentrión en Austro. Mas ahora he visto tanta deformidad que, puesto a pensar en ello, hallo que el mundo no es redondo en la forma que han descrito, sino que tiene forma de una pera que fuese muy redonda, salvo allí donde tiene el pezón o punto más alto; o como una pelota redonda que tuviere puesta en ella como una teta de mujer, en cuya parte es más alta la tierra y más próxima al cielo. Es en esta región, debajo de la línea equinoccial, en el Mar Océano, el fin del Oriente, donde acaban todas las tierras e islas...
Torno a mi propósito referente a la Tierra de Gracia, al río y lago que allí hallé, tan grande que más se le puede llamar mar que lago, porque lago es lugar de agua, y en siendo grande se le llama mar, por lo que se les llama de esta manera al de Galilea y al Muerto. Y digo que si este río no procede del Paraíso Terrenal, viene y procede de tierra infinita, del Continente Austral, del cual hasta ahora no se ha tenido noticia; mas yo muy asentado tengo en mi ánima que allí donde dije, en Tierra de Gracia, se halla el Paraíso Terrenal.
Y ahora, hasta tanto sepan las noticias de las nuevas tierras que he descubierto, en las cuales tengo asentado en mi ánima que está el Paraíso Terrenal, irá el Adelantado con tres navíos bien aviados para ello a ver más adelante, y descubrirá todo lo que pudiere hacia aquellas partes. Entretanto yo enviaré a Vuestras Altezas esta carta y el mapa de las nuevas tierras, y acordarán lo que se deba hacer, y me enviarán sus órdenes, que se cumplirán diligentemente con ayuda de la Santísima Trinidad, de manera que Vuestras Altezas sean servidos y hayan placer. Deo gratia.
Isaías Garde - Patricia Damiano
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 7:38, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
gabriel impaglione- en rumano
(te miro)
Te privesc
In fiecare casa a zilei te privesc ca si cum ai fi toate ferestrele, una cate una pentru chemarile geografiei.
Te privesc printre nave albe care intind panza umbrei lor in marea cuminte
profund linistita in rumoarea vantului care inventeaza secrete peisaje de chitara, te privesc.
Te privesc in gurile de argint fugitiv care deseneaza in formele pietrei nervuri de smarald.
In ratiunea pamantului si in picatura si in tenacea utopie a radacinii, te privesc, in constelatia substantelor
si minunea vinului in luna sa precisa. Pentru crapatura painii pe masa servita, te privesc
imbarcat in lumina corpului tau in al meu, si in mainile mele te privesc, in vastitatea gurii tale
in fiecare scanteie a noptii linistite in care salasuiesc buzele ce se cuibaresc in mica tara a saruturilor, te privesc.
Traducere: Marilena Rodica Chiretu
del libro: Explicaciones con mar y otros elementos, Uniservice, Trento. 2007, italiano-español.
|
Por lobitogabriel - 4 de Noviembre, 2007, 7:10, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
|
|
links
400 elefantes
alena/ sensibilidades
alexlootz
alonso de molina
amado lascar
amelia pais
arkeomania
arte del mundo
artesanias literarias
autores de argentina
biblioteca virtual cervantes
calle b
cantautoras
carlos machado
ciudad de arena
ciudadseva
coeli
color pastel
daniel montoly
de Sandra Pien
desierto rock
dramateatro
ed. premura- rev. aledaños
el ciruja
el momo poesia
el ojo del sur
el taller del poeta
esperando a godot
estacion poetas
etcmagazine
fortin mapocho
francisco lagno
franco romanò
fundacion mempo giardinelli
gente con talento
graciela zolezzi
hipopografo
historia actual
hoja por hoja
ideologia bolivariana
incomunidade
jorge humberto
jorge letralia
jose augusto de carvalho
juan daniel perrota
Juana la Loca net zine
julia ardon
La mano y la mirada
la pagina del español
la siega
lau siqueira
Letralia, Tierra de Letras
letras libres
letras salvajes
lexia
los angeles de ulloa
luis battaglia
marca acme
maria neuza
mery sananes
mi patria es ticaragua
miguel lohle, arte
misioletras
mundo cultural hispano
musicas del mundo
norberto luis romero
norma nuñez
nuestra poesia
poesia y manta
por la boca vive el pez
portal de poesia
quaderns digitals
rene rodriguez soriano
renzo montagnoli
revista ala de cuervo
revista arquitrave
revista axolotl
revista axxon
revista diez dedos
revista eldigoras
revista numero
revista rusticatio
revista saragana
revista teina
revista triada
Revue d’art et de littérature, musique
rivista rnotes
sic
Símaco y la Victoria
sulmoura
tellusfolio
todo tango
trascender literario
triplov
urania art. Italia
vialetrastevere
links 2
agencia rodolfo walsh
alicia rey
alvarado tenorio
anuesca
ariele butaux
arique, poesia cubana
asoc. escritores españoles
bibliele/interpoe
biblioteca papyrus
bocanada
c. cult. armando t. gomez
calle b
carlos rengifo
carolina gonzalez velazquez
casa del poeta
casaescritura
cascalejiman
clevane pessoa
comunalatina
condominio brasil
cristina castello
destiempos
dimitris kraniotis
editorial premura
el coloquio de los perros
el confesionario
el pimentero
el viento
emigrati sardi
emilio reato, artista plastico
encontrarte aporrea
enfocarte
escritores patagonicos
flavia vizzari
franco santamaria
fuente del berro
gabriela piccini
gaceta literaria de santa fe
giancarlo amici
guy de crequie
idioma español
il campo
il cantiere news
interarte
isola sardegna
jose augusto de carvalho
kritya: a web journal of poetry
la letra de escriba
la mia sardegna
la poesia no se vende
la vanagloria
lapsus
lectora impaciente
lengua española
leo lobos
leonardo lobos
lexia
liceo poetico de benidorm
luciano somma
manuale di mari
marilena- romania
mary e salfer
messina web
mundo lusiada
norberto pannone
nuovapoesia
olga lonardi
Other Voice Project International
palabras diversas
parole di carta velina
pierre clavilier
pinna editoria
poemas del alma
poemas del alma 2
radio. fm la boca. argentina
raul astorga
realidad literal
revista calidoscopio
revista remolinos
revista vetas
revista zunai
ricardo costa
ricardo dubin
rolando revagliatti
romulo pardo
rua dos anjos pretos
ruben grau
sergio borao llop
storie di lavoro
topia
toros gurlekian, pintor
universidad de valencia
urbania lima
vicente huidobro
violeta texeira
visfluminius
viviana alvarez
www.crcposse.org
www.mystralight.com,
links3
45 rpm
alejandro mendez
alessandro monticelli
alternativa sur madrid
andre cruchaga
andres gustavo fernandez
antonio fontana
arte poetica
arte y cultura
artecomunicarte
BLOGNOVELA: Exex, la mujer del bigote
cacho de pan
carlos artusa
carlos barbarito
carlos fernandez
casimiro de brito
catamarcaculturarte
CELIT UNMSM
circolo cult. luzi
con voz propia - argentina
contracorrientes
contrapoder
Coro de Babel - El portal de la cultura y de la ciencia
dante bertini
despierta buenos aires
diego dana- trova
dimitris kraniotis
edgardo zuain
educar para la paz
el oro de los tigres
embusteria
fernando blasco
graciela vera
il romanziere
infinito mutante
interpoetica
isola della poesia
izhabela
jose luis mendoza marquez
julio carmona- peru
La fontana delle sette vergini
la lagrima de los poetas
la plazuela- españa
la tolva, rock
las filigranas de perder
latitud barrilete
letras vs palabras
liliana aleman
liliana aleman
lina zeron
LITERATURA WEB: Palabras Fractales
logos poetry
lucernario
mar desnudo
marco cortesi
marilena rodica
marilena rodica
mario capasso
mario tierno, musico
marta sepulveda
marta zabaleta
minitextos
mundo lectura
ninoska mermoud
nora mendez- el salvador
orlando valdez
oscar fernandez
palabras de uruguay
palabras del uruguay
panorama da palavra
papirolas
paulina vinderman
poesia de ahora
poesia dominicana
poetas al volante
poetas por la paz
poetas rosarinos
rampa
red mundial de escritores
reseñas literarias
revista alforja poesia
revista el rescoldo
revista perito
revista peruana de literatura
revista umbral
robert jara
rock argentino
rodrigo carvallo
ruben ferrero
ruben izaguirre
Sassari (Sardegna)
silvia favaretto
spigolature- sitio cultural italiano
taller de cartago
teatro el circulo
the cove rincon
tinta expresa peru
Un blog de traducciones de poesía hebrea: clásica, medieval,
universidad jose carlos mariategui
voces susurros rumor y gritos
zoopat
links4
5 poemas
abraham chinchillas
actitud cultura
adriana vieira
agustin espina
aldrava cultural
alejandro aura
alessandro canzian - italia
alexander zanches
angelica santa olaya
anidia editores
apofantica
arte de mundo
Asoc. Amigos V. Aleixandre
autores de concordia
benjamin ramon
caleidoscopio roto
carlos benitez villodres
carlos enrique cabrera
centro de documentacion epistolar
claudia ainchil
clon
cristina berbari
cuentos de la pelota
daniel riquelme
de letra en letra
dimitris kraniotis
dolores escudero
edita T
eduardo rezzano
el alakran literario
elena liliana popescu
enrique gracia trinidad
Ernesto R. del Valle
extracto de blanco
festival de poesia de puerto rico
fijando vertigos poesia
gabriel impaglione
gabriele ortu
gabriella vignola
galassiaarte
grupo casa azul
gustavo de lima
gustavo tisocco
herederos del caos
horacio ramirez
i poeti nomadi
il portale della cultura caraibica
Il sito degli scrittori incompresi
ileana gavinoser
indranamirthanayagam
Isaias Nobel
jose maria pallaoro
juglaralapoesia
kaos en la red
la cabeza de medusa
la gioconda
la lagrima de los poetas
Le chat qui pêche
ledama poesias...
leonardo colombi
leonardo colombi
librero humanoide
liliana celiz
limon partido
loreto silva
macedonio
marcia frazao
marciano duran
mariana bernardez
marta zabaleta
Melanie Taylor -Panamà
mireya robles
mirta liliana urdiroz
mis poetas...en ingles
neuza ladeira
noe lima
opposto
pajaro de america
paulina vinderman
pedro granados
poesiablu (italia)
poetas del grado cero
puerto de poetas
revista discursiva
revista el rescoldo
revista hache
revista la urraka
revista poeta
revista sesam
roxana sélum
shangri la
silvia loustau
sofia buchuck
spigolature
telescopio
teodulo lopez melendez
Texto-al - Grupo literário do algarve
veronica cabanillas
vertigo de los aires
virginia edit perrone
links5
alexander zanches
alternativa bolivariana
ana rosa bustamante
anna lisa melandri
antonio macias luna
antonio perez morte
antonio spagnuolo
ariel uriarte
artescrittura
barbara lia
beatriz valerio
betsimar sepulveda hernandez
C. Dolores Escudero
Carlos Ardohain
carlos enrique cartolano
Centro Cultural y Ambiental Kaykayen
Christophe Macquet (fotografia)
coitoergosum
colectivo huellas
con afecto
contra el olvido
costa negra
cultura brasil- lusofonos
dialectivos
diaspora sur
el altillo del policial
el caiman barbudo
el escribidor
el jinete de la tortuga
escritores colombianos
escritores de santiago
felix acosta
fer ilustraciones
festival de poesia de granada
flavia vizzari
francisco cenamor
francisco de asis fernandez
gabriel roel
gaceta editorial
geraldo reis
giuseppe cesaro
Graça Pires
hernando guerra tovar
http://hypothesenonfingo.zoomblog.com-Peru
ivan pessoa
jose pivin
jose pivin
jose saramago
k oz editorial
karina sacerdote
la idea fija
la jiribilla
la maquina del tiempo
la otra revista
la poesia venezolana
la puerta alternativa
lauren mendinueta
liliana celiz
liliana majic
linguagem viva
los argonautas
luciano cavido
mario capasso
mesa de poesia
mima la palabra
natura medio ambiental
nilda barba
odilon ramos boza
on the move
oscar fernandez, venezuela
oscar sosa rios
patricia perez madrid
Pedro Martinez
periodico de poesia
plural
poemargens
poesia comun
poesia mundial
poesia para alentar coraje
Poesia para o mundo
policial argentino
porfirio mamani
quique pesoa
rafael jesus gonzalez
recordando con Julio
rednel- colombia
reta biblioteca
revista caudal
revista de castilla y leon
rodolfo ybarra (perù)
rolando gabrielli
rolando riveros
sade escobar
salvador pliego
serie alfa
silvia iglesias
sin embargo resistencia
sin genero
uni service
union de escritores de brasil
victor sampayo
links6
ACLA
aire sin pajaros
ALEJANDRÍA - Literatura para ver
amigos V. Aleixandre
animales en masa
Arte y cultura en Alicante
autores de argentina
belleza de no pensar
Beth Brait Alvim
breves no tan breves
buho andino
casa de escritores del uruguay
casa de poesia uruguay
chile poesia
cinosargo
claudia ainchil
clevane pessoa
contos das almas
cultura door
cultura y politica
david lago gonzalez
dopo di noi
elena arriola
en la cosmopista
enrique gracia trinidad
espacios liquidos
eugenia prado
festival de cartagena
focoaxaca
francoise roy
gabriel galeano - artista
gabriel roel
gilda manso
Giovanni Alibrandi
Helena Faria Monteiro
heptagrama
hernan tenorio
intifada poetica internacional
jaque mate press
jorge contreras
JOSÉ LUIS MUÑOZ
kala editorial
karen hermosilla
karen valladares
la fosa
la otra revista
la pipa de hemingway
la pollera, revista cultural
lakshmi waia
laura gomez palma
leo castillo
letras contra letras
letras de chile
lilian elphick
liliana majic
luciano cavido
luigi de giovanni
madeja de palabras
maria elena sofia
mariana bernardez
marianela alegre
marietta morales
mario morasan- 2
mario morasan- escultor
marita balla
monica palla
nan guitierrez
olifante
onlus mecenate
oscar peretto
poesia de honduras
poetas en su pinta
poeticas de la resistencia
point editions
por la vida y la justicia
porfirio mamani macedo
puerto de buenos aires
quimicamente impuro
raul hernandez viveros
redes de papel
revista apuesta
revista cinosargo
revista grifo
revista lamas medula
revista metafora
revista urbana web
ricardo zanfardini
roberto aguirre molina
romanticismo y verdad
roxana crisologo
Roxana Sélum Yabeta
ruben antolin
sade escobar
susana lizzi
vals de los elefantes
veronica cabanillas
Viñeta Sour
voy a firmar aqui
winston morales
wip
www.hemingwayforcuba.net
links7
abuhardillandonos
adictos a la poesia
agencia rodolfo walsh
aipazcomun
alejandro laurenza
andrea alvarez
anterem edizioni
antonio andrade
arrepentidodeque
asoc. san geronimo
blog del escarabajo
carmen moreno
caza de poesia
circulo de poesia
comunaliteraria
cosiba- honduras
Cuscatlán - artes y literatura
daniela saidman
daufen bach
deconcepcionesysubsacradas
democracy now
diario de los poetas
diario de una diariera
edgar borges
editorial 3+1
editorial praxis
editorial tres mas uno
Eduardo Atilio Romano
el gran tunal
el puro cuento
el siglo de somerton
el socialista centroamericano
elixir aereo
festival poesia puerto rico
fragua universal
Fund. Itabunense Cultura e Cidadania
furia del libro
goyeneche/arcaute
Hápax Poetico
indymedia.org
iris miranda
isabel krisch
iwa
jesus aparicio gonzalez
juan antonio borges
la historia de don quijote
la tecla eñe
Lapislázuli Periódico
liliana escanes
lucia angelica folino
manlio argueta
marcelo marcolin
mariano carril
medios independientes
Michele Caccamo
molino rojo y fernet
murcielagario
naturaleza y camino del medio
nerina thomas
nicolas sanchez - ilust.,
nora mendez
observador juvenil
observatorio la crisis mundial
oclesis
palabras sin fronteras
perceval press
pere besso
poesía erótica de américa
polis literaria
radio angulo
radio nizkor
raquel de leon
Raúl Hernández Viveros
retablo de duelos
revista clave de poesia
revista el cuervo
revista esquife
revista koyawe
revista prosofagos
ricardo benitez
ricardo flecha
saber literario
sanpaku
sergio mattano
umbilikal
voz entrerriana
welcometosudamerica
www.partecipiamo.it
xavier frias conde
xavier frias conde
links8
abraham chinchillas
acercandonos cultura
Antología Poética Argentina Tomo I- editorial Gaceta Virtual
artistas de puerto rico
Bruno Jordan
Bruno Jordan poemas visuales
ciudadeyparias
Dario Vive -critica social
diogenes bitacora
el eterno retorno
El muro de Chile
el poeta ocasional
elida manselli
Elvira Alejandra Quintero
encuentro escritoras panamá
escritoras suicidas
federico andahazi
festipoesia cartagena
festival poesia yaracuy
flavia cosma
francisco madariaga
gabriel rimachi sialer
guillermo coulter
i poeti nomadi
ilove-italynews
imaginados
internatural
jose acosta
kosmonauta del azulejo
la furia del libro
la luciernaga
la tecla eñe
lamericalatina
latinoamericaexpress
leticia garriga
letras del bambú
letratlántica
Libros Raros y Manuscritos en Venezuela.
los bigotes de dalí
luis britto garcia
luis rafael
lustra editores
Marcos Reyes Dávila
marilda confortin
matematicas y poesia
mauricio feller
max rojas
mesa y vino
nadar sin agua
nilda barba
nora alarcón
nos digital
poesia cronopia
poesía más que nada
porfirio mamani macedo
rafael mitrenko
resonancias
revista letra libre
revista literaria Narrativas
revista poe+
revista poeta
revista triada
ruben antolin
scribd - libros digitales
Tahar BEKRI
The Barcelona Review en español
Unión Estatal de Escritores Veracruzanos
vidraguas
www.almargen.net
eGrupos
giovanna mulas
lujanargentina.com
ZoomBlog
|
|
|